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15 April, 2012

Tomado en el blog o sitio : CASA CUBA
Cuba, 50 años perdidos.
Por Luis Pazos, México.

    Castro prometió hace más de 50 años, además de convocar a elecciones inmediatamente, que en la isla lograrían mejores niveles de vida para todos por medio del socialismo. Aunque al poco tiempo anunciaron logros en materia de educación y medicina, los años demostraron que esos logros, como los que presumía la URSS en sus inicios, eran cifras sin sustento en la vida real. En aras de lograr la igualdad y mejores condiciones para trabajadores y campesinos, el estado se convirtió en dueño de todas las tierras, comercios e industrias. En lo político se consolidó el monopolio de partido, el comunista. Después de más de medio siglo bajo un régimen socialista estalinista, los cubanos viven peor que hace 50 años.
    En 1953 Cuba estaba catalogada entre los 5 países latinoamericanos con mayores niveles de vida. El Producto por Habitante era 23% mayor al de Puerto Rico y 40% superior al mexicano; ahora el PIB per cápita cubano es casi 5 veces menor al puertorriqueño y la mitad del mexicano. El salario promedio de los cubanos es de 19 dólares al mes, según un estudio publicado por The Economist. Ese salario equivale a 227 pesos mexicanos y es casi 8 veces menor a los salarios mínimos de México y menor a los salarios mínimos en Haití.
    En Cuba hay 600 mil automóviles, la mayoría de ellos viejos y propiedad del gobierno. Hay un auto por cada 20 habitantes, mientras en México hay 5 por cada 20. Existen suficientes datos objetivos para demostrar que la instauración del socialismo en Cuba solo sirvió para disfrazar una dictadura que, al presentarse como socialista, fue alcahueteada por partidos, intelectuales y escritores de izquierda. El nepotismo dictatorial de los Castro en Cuba abolió libertades políticas y pisoteó cotidianamente los derechos humanos sin que la izquierda y los intelectuales Iberoamericanos los denunciaran. En lo económico implicó un retroceso de los niveles de vida de la mayoría de los isleños y significó más de medio siglo perdido para varias generaciones de cubanos.

NotaPedroGdeCespedes: Estimado Luis, todo eso es muy cierto y hasta se queda corto de cuán bajo han quedado los cubanos en su propia Isla respecto al nivel económico y calidad de vida que se gozaba antes de 1959 como por ejemplo 1957, año en que pese a la políticamente deprimente usurpación anticonstitucional presidida por Batista y el conflicto interno que por ello ardía, alcanzó Cuba el más alto ingreso nacional de su historia republicana, en términos reales. Hoy la tiranía de los Castro mantienen un Estado de corte totalitario comunista y una casta privilegiada de secuaces, mientras los demás ciudadanos sufren toda clase de privaciones y están sujetos, por la fuerza militar y policial y el espionaje interno, a la situación de míseros esclavos privados de todos los derechos que las naciones civilizadas reconocen a sus ciudadanos. Y es tal el saqueo durante más de medio siglo, que los Castro se cuentan entre los ricos más opulentos del planeta. Pero Cuba resurgirá libre, reanudará la senda marcada por sus próceres, y triunfará en su empeño de recuperación. Un cordial abrazo a nuestros amigos mexicanos

25 November, 2011

Cuba, la esclavitud aplaudida

Cuba, la esclavitud aplaudida 


http://www.neoclubpress.com/opinion/cronicas-de-gaston-baquero/2478-c...

Jueves 24 de Noviembre de 2011 09:30 


Gastón Baquero 



Puede asegurarse ya, sin grave riesgo de error, que en enero próximo
lanzará Castro su gran ofensiva en busca de relaciones comerciales con
Norteamérica, que es la única tabla de salvación que le queda. 
La oferta consistirá en anunciar unos cambios que en el fondo  serán muy 
poca cosa, pero se prestarán para dar la sensación de que en efecto el 
Zar Antillano pone en práctica una modificación sustancial de su 
régimen. 
Modificación, transformación, o evolución, son sinónimos de
perestroika.
 

Él va a hacer finalmente su perestroika, a su manera, a su
conveniencia,
pero afirmará de nuevo, al lanzar la oferta,  que desde 
hace tiempo él tiene implantada y en marcha una transformación mucho más 
amplia y profunda que la de Gorbachov. 

Los preparativos para la “sorpresa” de enero son tres, fundamentalmente: 
cambios en el gabinete, sustituyendo a los intransigentes por figuras 
nuevas, no dogmáticas, que traen nuevos programas para la economía y 
para la educación; aumento de la propaganda internacional, iniciada con 
la entrevista de García Márquez, para persuadir a todos de que el 
poderío militar y la  popularidad de Castro son tan grandes, que es 
inútil seguir esperando una caída por rebelión interna;
y finalmente, defensa descarada de la limitación de las libertades,
 a la luz del argumento del bienestar popular, de la igualdad reinante 
en Cuba, y del alto nivel de sanidad pública y de educación. 

Esto último, que es falso en el fondo, tiene  sin embargo  prestigio 
suficiente para conseguirle a Castro el perdón por la dictadura aun en 
medios y personas sinceramente demócratas y liberales.

“Es cierto, dicen estas personas, que en Cuba no hay  libertad,
 pero en cambio no hay niños con hambre, como en Colombia,

 en Brasil, y en los mismos Estados Unidos.

 En ciertos barrios de Nueva York, de París, de Londres, se ven 
cuadros  de miseria que no se ven en La Habana. Los cubanos están 
pagando  la pérdida del disfrute de la libertad formal y de los derechos 
del hombre, con el bienestar  de todos, sin distinción de castas ni de 
razas”. 
Hay que concederle a esta explicación para justificar el terror y la
dictadura, todo el valor que tiene.

 Todavía convence a muchos desconocedores de la verdad de
Cuba antes del desastre la versión difundida por el comunismo
internacional de que aquello no era más que una colonia y 
un prostíbulo de los yanquis, quienes eran los amos absolutos.

A eso se añade que no había  escuelas públicas que sirvieran,
ni atención médica y sanitaria para el pueblo. 

Como guinda o colofón de este cuadro se propagó por el mundo 
la especie de que hay, es verdad, ciertas dificultades, 
pero se deben al bloqueo norteamericano. 

Y como nadie se detiene a considerar que llaman bloqueo 
a la falta de comercio con Estados Unidos la falacia del bloqueo 
sigue dando frutos. 

La conclusión es esta: el pobre Castro ha hecho mucho; y si no hace y
consigue más es porque los malditos yanquis, que sueñan con invadir a
Cuba y apoderarse de la Isla, lo obligan a mantener en pie un ejército
enorme. 
Toda la culpa es de los norteamericanos: si no hay libertades,
si no hay ropa, “si no hay” es la frase que se oye más en Cuba, sólo hay
un culpable: Estados Unidos, que quiere  esclavizar “de nuevo” a Cuba,
ofreciéndole a cambio a los cubanos mantequilla y zanahorias. 
Pero entonces...porque huyen de su tierra los cubanos ?

En los medios cubanos de comunicación son recogidos diariamente los
testimonios  de visitantes y cooperadores procedentes de todas partes
del mundo, que coinciden  en el mismo punto: a pesar de las
dificultades, el pueblo está muy contento, y es evidente que todos
aceptan sin sufrimiento la pérdida de la libertad a cambio de la
igualdad y de la comida, poca o mucha,  compartida entre todos. 

Es lo del perro flaco que se encuentra con el colega gordo. Pero al
revés de lo que se decía en aquella fábula --que el flaco ve en el
cuello del gordo la marca de una cadena, y se felicita de pasar hambre,
pero de ser libre-- el régimen  cubano se las arregla para transformar el
oprobio máximo que es la falta de libertad en algo insignificante y
subordinado a bienes mayores. 
Y como tristemente es cierto que hay demasiada hambre en
el Mundo Libre, el Zar Antillano se siente tranquilo y hasta feliz. 

Si la esclavitud es voluntaria, parece pensar, nadie
tiene que entremeterse ni criticar. 

El pretexto, la coartada de la invasión norteamericana, no tiene ya ni
la milésima de fuerza que tuvo. Pero la coartada del esclavo que aplaude
sus cadenas y nadie tiene que meterse, sigue dando buenos resultados. 

“Sarna con gusto no pica; y si pica no mortifica”, decíamos antes.
 Para la democracia y la libertad en América no hay mayor amenaza que ésta.
La comida  y la justicia existen sólo en el papel, pero la gente parece
contentarse con las  promesas. 
Una primera versión de este artículo apareció en 1990. Cortesía El Blog
de Montaner