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08 February, 2009

LA INDUSTRIA DE PRESIDIO

por Roberto Alonso LA INDUSTRIA DE PRESIDIO Enviado a 1.775.537 buzones electrónicos, entre ellos, a 32.464 dentro de Cuba A la hora de inventar negocios fructíferos, algunos seres humanos no "se paran en artículos"… les echan mano a cualquier cosa, con tal de hacer unos churupos. Esos amorales se aprovechan de cualquier tragedia: niños abandonados de los páramos, Centro América y el África; ballenas a punto de extinguirse, sida, cáncer, diabetes… y prisioneros políticos. "La Industria del Presidio" en Cuba ha generado miles de millones de pesos (dólares) a lo largo y ancho de estos últimos cincuenta años. Los beneficios han sido pírricos. Los presos de conciencia más dignos murieron en el presidio, los fusilaron… o pagaron en su totalidad sus largas e infrahumanas condenas. Quienes son EXPERTOS en presidios dentro de una dictadura, en especial de corte castro-estalinista, saben – perfectamente bien – que abogar por los presos políticos es arar en el mar. Jamás se ha logrado un avance significativo de manera global y solo "avances" puntuales de un que otro "preso de peso". En la inmensa mayoría de los casos, el régimen de Castro "ha aceptado" liberar a un determinado preso, cuando el infeliz está cercano ya de cumplir su condena. Sin embargo, por cada preso que suelta, quedan cientos o miles detrás. Pero "La Industria del Presidio", además de dar dividendos en metálico, da muchísimo dividendo político… en algunos casos, sin embargo, ha servido para beneficiar al régimen y fomentar la división entre la oposición y, en el caso de Castro, la división del Exilio. En 1978, a Castro se le ocurrió inventar "El Diálogo" (supuesto diálogo con los "gusanos" del exilio quienes pasaron a ser llamados en Cuba, "Comunidad Cubana en el Exterior"), para lograr dos buenos objetivos: INGRESO DE DIVISAS para el régimen y LA DIVISIÓN DEL EXILIO CUBANO. En efecto, el Exilio se dividió en DOS TOLETES. Hubo muertos y heridos productos de las horribles discusiones entre ambos bandos. Unos exiliados querían "pactar" con Castro a través del famoso "diálogo" y otros abogaban por la intransigencia, alegando que con los comunistas no se pactaba ni se dialogaba. Mi familia y yo estábamos dentro del segundo grupo. Entonces Castro le echó mano al delicado tema de los presos políticos y puso sobre la mesa de negociaciones la libertad de todos ellos. La unidad del Exilio se hubiera desintegrado totalmente, de no haber sido por la dignidad de esos mismos presos, quienes tomaron participación activa en el asunto y le enviaron al mundo la siguiente carta histórica: Manifiesto de los Prisioneros Políticos Al Pueblo Cubano de la Isla y en el Exilio Y a la Opinión Pública Mundial Nosotros, los abajo firmantes, los prisioneros políticos que hemos resistido con firmeza, durante casi veinte años, los malos tratos del más represivo sistema penitenciario de América, sabedores de que formamos parte de una interminable hilera de mártires que nos precedieron, habiendo sido informados de que la posibilidad de nuestra liberación se está usando como una artera maniobra que podría implicar seriamente a los exiliados y que podría afectarnos directamente a nosotros, declaramos por el presente documento en esta memorable fecha, de manera clara y precisa, nuestra posición: Primero: Abogamos por la libertad de todos los prisioneros políticos sin excepción y por la reunificación de las familias cubanas. Esto requiere solamente que a) se den las órdenes oportunas para que se abran las puertas de todas las cárceles políticas de Cuba a fin de que los hombres y las mujeres que tanto han sufrido queden en libertad y puedan reunirse de nuevo con sus familias; b) se permita a los cubanos que residen en tierra cubana o en otros países salir de Cuba o entrar en ella, tal como han venido solicitando o puedan pedir en el futuro, para que puedan unirse temporal o definitivamente con sus familias. Ninguna de dichas medidas requiere diálogo alguno. Que el gobierno de Castro actúe haciendo lo más oportuno si desea realmente rectificar su actual política de dispersión de la familia cubana. Los que han llevado el dolor y el odio a los hogares cubanos, que han divididos y mantenido divididos a los miembros de la familia cubana, carecen de categoría moral para concitar un diálogo. Segundo: Rechazamos el diálogo entre el gobierno de Castro y los llamados representantes de los cubanos en el exilio; diálogo que, teniendo en cuenta nuestra experiencia de horrores y malos tratos, y la característica mala fe con que suele proceder el régimen, no es más que una farsa montada por el señor Castro para engañar al pueblo cubano y al mundo. A la comunidad cubana en el exilio se le está desorientando y dividiendo mediante vacías palabras de paz y conciliación mientras, en realidad, se hacen sutiles esfuerzos para provocar antagonismos entre los exiliados cubanos que, al no poder vivir bajo las despóticas condiciones que reinan en su país, han encontrado refugio y establecido sus hogares en otras tierras. Tercero: Rechazamos cualquier forma de diálogo o acuerdo en virtud del cual se nos conceda la libertad en condiciones preestablecidas. Nadie, ningún grupo o persona de la comunidad cubana de exiliados está autorizado para negociar nuestra libertad con el gobierno de Castro a cambio de concesiones por nuestra parte. Nuestra libertad debe ser incondicional; lo que es conforme a nuestra postura histórica estoicamente mantenida. Así nadie podrá pretender que nuestra liberación, cuando tenga lugar, es un logro suyo. Cuarto: Si Castro y su gobierno creen que es poco el precio pagado por los prisioneros políticos con su saldo de mártires, inválidos, enloquecidos y mutilados, con sus heroicas mujeres, envejecidas en la cárcel, pero firmes aún en sus principios frente a las palizas y al largo confinamiento; si creen que la inmensa suma de sufrimientos y dolores humanos padecidos durante sus años de presidio han sido pequeños, que hagan lo que quieran. Estamos decididos a conservar nuestra moral para poder mantenernos firmes y resueltos contra la tiranía, tal como hemos hecho durante los últimos veinte años. No negociamos nuestra libertad porque nuestros principios no son negociables... Estas palabras definen nuestra postura de modo claro e inequívoco. Adjuntamos --- aparte --- nuestras firmas, apoyadas por todos los años de sufrimiento que nuestro amor a Cuba ha exigido a nuestras vidas. Cárcel de La Habana del Este, 10 de octubre de 1978 Hasta ahí llegó el asunto. Castro fue derrotado políticamente por los dignos miembros de la oposición cubana que estaban tras las rejas, DENTRO DE LA ISLA, cumpliendo largas e infrahumanas condenas, quienes no estaban dispuestos a obtener su libertad a cambio de perder su dignidad de seres humanos. Meterse con el tema de los presos son PALABRAS MAYORES. Solamente un verdadero experto en la materia podría saber la manera exacta de bregar con tan delicado tema, aunque el mundo está lleno de empíricos que se anotan a la defensa – al garete y festinadamente – de cuanto preso se encuentran en el camino… unos por ignorancia y otros porque son vivos y saben que detrás de esa tragedia humana hay una montaña de monedas de oro. La clave está en LIBERAR a todo un pueblo, para LIBERAR a los presos políticos y EVITAR que sigan apresando gente por cuestiones de conciencia. Ahí está la clave y para eso, la única opción de los pueblos oprimidos por estos regímenes dictatoriales y tiránicos es la SUBLEVACIÓN CÍVICA, ACTIVA, GENERALIZADA Y SOSTENIDA. Lo demás es cuento chino… y negocio asqueroso. "Quien desee patria segura, que la conquiste. Quien no la conquiste, viva a látigo y destierro, oteado como las fieras, echado de un país a otro, encubriendo con la sonrisa limosnera, ante el desdén de los hombres libres, la muerte del alma." José Martí Miami, 6 de febrero de 2009 Robert Alonso Robertalonso.vip@gmail.com www.mrr.name

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